Los sannyasins proliferan en la isla, al tiempo que todo un mercado
de libros, vídeos, artículos, clases de meditación
y viajes relacionados con este poderoso grupo económico y
religioso surgido en la India, al que algunos expertos califican de
secta «especialmente peligrosa»
Bhagwan Rajneesh, más conocido por Osho, no ha muerto, al menos
para docenas de seguidores de sus enseñanzas que residen en las
Pitiüses. La mayoría son extranjeros (alemanes, brasileños,
ingleses...), aunque también hay entre ellos algunos españoles,
como una reputada actriz cuya casa de campo está repleta de libros
y retratos de Osho, el visionario indio que saltó a la fama en los
ochenta por arrastrar con sus creencias a millares de personas y por poseer
una flota de 36 Rolls Royce en cuyas matrículas se leía «Jesucristo
ahorra, Moisés invierte, y el gurú gasta».
Paradójicamente, el nombre de sus seguidores, sannyasins, significa
en sanscrito «renunciante, asceta, monje», el que vive de la
renuncia total».
Fallecido en 1990, el imperio comercial creado por Osho no desapareció
con él. Eivissa es buena prueba de ello. Libros con sus máximas
y sobre su vida, sermones de Osho en cintas de vídeo y cassettes,
barajas y decenas de artículos son vendidos como rosquillas en tiendas
especializadas de la isla, como herboristerías, librerías
y tiendas alternativas, la mayoría propiedad de sannyasins de solvencia
económica contrastada.
Según expertos en el tema, como el escritor Pepe Rodríguez, los sannyasins suelen tener un nivel cultural y económico alto. En las Pitiüses suelen escoger como lugar de residencia la zona de Sant Joan, donde algunos habitan en lujosas mansiones. El incremento de adeptos ha sido parejo al resurgir del hippismo y del culto a las religiones orientales experimentado durante los últimos años.
La brasileña Nadi Martínez es una sannyasin que se dedica
a impartir cursos de «armonización de los centros energéticos»,
seminarios que promociona como una «vivencia somática y transpersonal,
focalizando el desarrollo y la transformación de la consciencia».
Residente en Santa Eulària, resume la filosofía de Osho en
breves palabras: «Es una forma de salir de los patrones de nuestra
cultura».
Dice buscar con ello la plenitud, ser más feliz, tener más coraje ante la vida. Para lograrlo es necesaria la meditación, que practica y coordina en grupos siguiendo al pie de la letra las instrucciones dejadas por el difunto Osho. Los conocimientos de Nadi abarcan además un amplio espectro de palabras que ya se han convertido en corrientes dada su acostumbrada utilización en los artesanales carteles clavados en los corchos de decenas de tiendas pitiusas: yoga, biodanza, terapia neoreichiana, rebirthing, colorpuncture, craniosacral balancing, arun, danzas sagradas de Gurdjieff...
Como la mayoría de los sannyasins, Nadi Martínez siente devoción por Poona, la Meca de los seguidores de Osho. Poona, en la India, es una especie de megaresidencia y lugar de peregrinación, al mismo tiempo, para los sannyas y «progres sedientos de la nueva moda», como explica Pepe Rodríguez en “Las sectas hoy y aquí” (Ediciones Tibidabo). Numerosos ibicencos y extranjeros (buena parte de ellos, ataviados con ropajes hippies) residentes en Eivissa viajan cada invierno a aquella «Comuna Internacional de Osho», como es publicitada por el poderoso imperio comercial de este grupo religioso, que ya en los ochenta incluso disponía de sus propias líneas aéreas, cadenas de discotecas y hoteles, saunas... Terminada la temporada turística, viajan hasta ese paraje para residir en él o sus cercanías durante seis meses, en algunos casos. Luego regresan a casa para hacer su particular agosto en los mercadillos, en sus negocios particulares o en actividades que son perseguidas con saña por la dirección insular de la Administración General del Estado.
La Comuna de Poona es descrita por este grupo como «un experimento en la creación del Nuevo hombre». De 120.000 metros cuadrados, está situada en los alrededores de Koregaon Park. A sus adeptos y a los neófitos les ofrecen «programas diseñados para ayudar a descubrir las capacidades de meditación y poder así incorporarlas a la vida cotidiana». La estancia puede durar varios meses, durante los cuales los sannyas participan en «programas de crecimiento personal y autodescubrimiento». A su vuelta a Eivissa, no todos visten de naranja (atuendo que los caracteriza) ni portan la mala (rosario de cuentas de madera con un medallón con la foto de Osho), pero sí llegan profundamente cambiados. Un cambio que a veces se registra, además de psíquicamente, en su nombre, ya que son rebautizados en sanscrito.
Visitantes ibicencos de aquella comuna relatan, encantados, acaloradas experiencias sexuales fruto, según afirman, del ambiente de libertad que allí reina. Precisamente, el propio Osho llegó a decir que «el sexo es lo sagrado y la experiencia orgásmica la primera experiencia de lo religioso». Según Pepe Rodríguez, Osho «manipuló la unión sexual tántrica (mística) hasta convertirla en exótica promiscuidad sexual».
El grupo que controla mundialmente la venta de los artículos relacionados con Osho, así como los viajes que se realizan a Poona y otras muchas actividades empresariales, ofrece dos direcciones en Eivissa, localizadas en Sant Antoni y Sant Mateu, que operan como Osho Information Centers. Sin embargo, sus teléfonos de contacto corresponden ahora a los de dos particulares que nada tienen que ver con los sannyansis, según comprobó esta redacción. Curiosamente, los discípulos de Rajneesh iniciaron en Eivissa su desembarco en España, donde crearon el Centro de Meditación Kamli. Corría el año 1983, y comenzaron sus actividades con un seminario dirigido a «mujeres valientes que deseen mejorar notablemente su calidad de vida amorosa, estética y social».
Pero el centro más cercano a Eivissa se encuentra en Estellencs,
Mallorca, desde donde se distribuyen los libros de Osho publicados por
The rebel publishing, editorial controlada mundialmente por la Osho International
Foundation, megaimperio tan poderoso (en 1983 contabilizó 1.100
millones de dólares en ingresos) que incluso logra saturar Internet
con el nombre de Osho, lo que hace prácticamente imposible que asociaciones
o grupos que luchan contra las sectas ocupen con sus páginas web
las primeras posiciones de los buscadores. Según admiten, en Estellencs
se dedican a «traducir al castellano y publicar y divulgar todo el
material impreso o sonoro que Osho nos dejó».
En esa localidad mallorquina también opera un Osho Gulaab Meditation
Center, que fue autorizado por el mismísimo gurú. Ese centro
ofreció a Proa un teléfono de contacto de sannyansins en
Eivissa que corresponde al de una herboristería de Santa Eulària.
Su propietaria, una portuguesa, admitió ser sannya, pero negó
actuar como centro informativo de las actividades de este grupo en la isla.
Otro local comercial de Sant Joan aparece en diversas guías de
Friends of Osho como local recomendado. En él también se
venden todo tipo de productos ligados a las enseñanzas del gurú,
además de dedicarse al alquiler de viviendas, coches y todo tipo
de negocios.
Placer, bienestar, droga y dólares
El Parlamento francés, el Gruppo di Ricerca e di Informazione
sulle Sette, expertos y ONGs españolas catalogan al movimiento creado
por Osho como secta (entendida ésta como «grupo o movimiento
que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que
emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir
y controlar a sus adeptos, diseñadas para lograr las metas del líder
del grupo, y trayendo como consecuencias actuales o posibles el daño
a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general»,
según la definición del psicólogo Michael Langone).
Los estudiosos de este grupo aseguran que «sus adeptos son captados a través de cursos terapéuticos o de meditación», que han experimentado un notable resurgimiento con la promoción de terapias vinculadas a la new age. En éstas se emplean técnicas de hiperventilación, música y gritos que llevan a la ruptura emocional de los pacientes. Pocos sucumben al encanto de una religión que ensalza el placer y el bienestar. Éste último también puede ser el económico: «Nada de ascetismo, hay que ganar mucho dinero para poder gastarlo», dice Pepe Rodríguez cuando se refiere a los sannyas.
En un documental de la Australian Broadcasting Corporation se aseguraba
que seguidores de Bhagwan Rajneesh fueron quienes a mediados de los ochenta
popularizaron el uso en Europa del MDMA (éxtasis), a donde la exportaron
tras ser arrestados y expulsados del ashram de Oregón (donde habían
creado una especie de Poona) por el gobierno de Estados Unidos, entre otras
razones, por tráfico de armas (sus adeptos califican la detención
de Osho de «arresto ilegal»). Para ellos, el éxtasis
representaba una «herramienta espiritual». Su relación
con el mundo de las drogas también ha sido investigado en Eivissa,
al sospecharse que algunos de sus miembros podrían tener relación
con el consumo de ayahuasca al margen de los ritos organizados por la Iglesia
de Santo Daime.
En el libro Los nuevos movientos religiosos (Manuel Guerra Gómez,
1993) se afirma que este grupo fue «considerado especialmente peligroso
por el Parlamento Europeo».
Extraido de : Periòdic d’Eivissa i Formentera.
Escrito por : Jose Miguel Romero.