La otra vertiente, de clara inclinación hacia el NO, la drena el arroyo de Fuente las Tallas, que viene desde el Cupitino y que se une por la derecha al de Vallancho, regato que pasa por la Gargantina y el Manadero.
Si nos situamos en el ángulo norte del término en las Tres Rayas (entre el Camino Luelmo y las Chanas), ese rincón lo forma Peña el Forno, y seguimos hacia Peña el Cuervo (cerca del molino de los Mielgos), hemos recorrido uno de los lados del pentágono; desde allí, por la Gavia, bajamos hacia Peña la Campana (abajo del Carrascal), Rita Román, Las LLagonas y la Cabeza, cerro con 805 metros de altitud. Más al sur salimos a Los Campitos (por allá de la carretera, los Campos por el lado de acá). Por Las Encruciadas ,con 801 metros, pasa la carretera hacia Muga, con dirección aproximada hacia el NO. Por Ritalayegua, Valdefuentes, las Olvidas y Peña la Silla llegamos a Rigada, el vértice más meridional del término, donde dobla la raya hacia el NE por los Conforcos, las Fontaninas, el camino Bermillo, el Rodillón y toza Gorda hasta llegar a Ritanabril, y alcanza Carro Zamora, después de marcar otro ángulo y seguir por el Pozaco y los Marcos hasta llegar de vuelta a las Tres Rayas. Ritanabril queda hoy del otro lado de la carretera de Luelmo y el Pozaco, no se sabe muy bien porqué, está hoy en el término de Luelmo.
Una parte muy pequeña de esta toponimia está unida a más de un centenar de nombres tales como "Los Cinco Mandamientos", "El Rincón de las Ánimas", "Fuente Carballo", "La Escagalla", "El Carrasquito", "La Asomada", "Fuente la Merced", "Peña la Portilla", "Los Carruqueros", todos ellos cargados de elementos naturales por un lado, históricos por otro, y siempre marcando una etapa de la evolución de una lengua anclada en una zona donde el aislamiento ha dado unas características propias al proceso de su evolución.
En cada huerto un pozo, que fue picándose año tras año y en cada pozo un cigüeño, legado romano que desaparece poco a poco. Por encima de las paredes, levantadas día a día, invierno tras invierno, algunos árboles frutales salen con miedo y algún "parral" se atreve a destacar sobre unas fuertes estacas clavadas en el suelo o la pared. En algunas fachadas se han dejado preparadas lanchas con ojales para clavar las forcadas. En cada casa y a su alrededor, todas las dependencias, corrales, pajares, tenadas están construidas de una mampostería de granito que es el símbolo de como se ha escrito una historia de la arquitectura rural.
Villamor aparece en los primeros documentos medievales como AMOR, topónimo que es muchas veces difícil de localizar, porque hay cuatro en nuestra provincia (aparte de topónimos menores). En todo caso Villamor de la Ladre aparece en los primeros años del siglo XIII, dato que coincide claramente con los restos arquitectónicos de la iglesia. Tuvo la categoría de "lugar" como entidad de población. Hay un dato interesante que nos puede dar una pista de su pasado y es la advocación por la Virgen de Mediavilla. Esto, unido a la extraña dispersión del pueblo nos avisa de una posible definición de una de las partes que haya podido ser Villa. Las tierras de Sayago, que fueron, salvo heredades y el señorío eclesiástico de Fermoselle y su tierra, de realengo, nos anuncian que Villamor ha podido disfrutar de esta categoría en algún tiempo. El mismo topónimo de Villa, que enlaza con claros antecedentes medievales, casi en los comienzos de la baja Edad Media le sirve para la tesis de D. Herminio Ramos.
Sin embargo nada o muy poco dicen los filólogos de su apellido Ladre, unos dicen que es oriundo de tierras aragonesas y significa "oriundos de Aladro" lugar despoblado aragonés. Además es apellido vasco. Demetrio Santos dice que el apelativo "de la Ladre" o mejor, "del Aladre", provendrá de "ad latere" (hay otros precedentes), aunque bien pudiera significar "aladre" (palabra árabe) "árbol como encina u olivo"; también García Diego ofrece "aladrar", arar. En todo caso indicará un anejo (de Tudera o de La Muga).
Nada nos han aclarado estos señores.
Es de planta baja, parece que el tiempo la ha clavado en su propio suelo. La fachada norte es ciega, sólo una pequeña ventana, a la altura del techo, ilumina pobremente el altar mayor. La fachada está dividida en cuatro tramos por los tres contrafuertes. El primer y tercer contrafuerte son iguales, pero el segundo o central es más largo, como si hubiese tenido algún añadido posterior. Está rematada por una cornisa lisa y canecillos lisos de nacela, sólo uno tiene un rollo sobre la nacela.
El hastial, también sin huecos, todo ciego y más alto que el resto de los muros, sirve de base a la espadaña, que tiene dos huecos iguales para las campanas, arcos de medio punto emparejados, y uno más pequeño superior que remata todo un tejado de piedra. Esta distribución de ventanas aparece a lo largo de los finales del siglo XII y en los comienzos del XIII. En la fachada sur se abre la puerta que es de medio punto y descansa sobre una cornisa basada en jambas; el arco exterior lleva una imposta de remate.
Sobre la puerta hay una hornacina que corresponde, sin duda, a la época de los atrios; éstos iban encalados y la misma suerte habían corrido la cornisa y los canecillos que en esta fachada son triangulares, de cuatro pétalos y la cornisa lisa prismática. Hoy, las piedras se ven lavadas, sin cal, como lo estuvieron hace siglos, antes de que se encalasen para sanear sus muros de las epidemias.
En su interior, de extremada simplicidad, hay que destacar que los contrafuertes exteriores corresponden a los arcos fajones doblados y apuntados que hay en la nave, más un tercero que sirve para formar la capilla mayor. Su cubierta es de madera, de armadura. Hasta hace pocos años llevaba teja roja curva, hoy lleva teja roja de hormigón.
Además de su arquitectura hemos de destacar en ese sencillo y acogedor interior esos pequeños valores que el tiempo de siglos, a través de muchas generaciones, ha dejado como testimonio, no sólo de unos estilos, sino también de los entusiasmos y de los criterios, muchas veces discutibles, pero otras tantas válidos, de sus decisiones, ofrecimientos, promesas y gustos.
Hay una virgen románica sentada, obra del primer tercio del s.XIII, la Virgen de la Guía, aparece sentada sobre un escaño, lleva túnica y manto que sujeta con la mano izquierda y su regazo sirve de trono al niño que está sentado un poco hacia la rodilla izquierda. El mal gusto de épocas pasadas en ese afán de vestir las imágenes para que parecieran más grandes, dió como resultado que la virgen perdiera la corona y el niño un brazo y la mano izquierda. En un pasado no muy lejano esta virgen estuvo seguramente colocada en la hornacina, encima de la puerta de entrada y dicen que hubo que retirarla porque fue lapidada (caso bastante extraño dada la devoción de las gentes). Hoy en día está vestida y se encuentra en una vitrina de cristal, al lado derecho del altar mayor. Esta virgen es de la segunda mitad del siglo XII. Con un santo de esa misma época, son los restos de las primitivas imágenes de la iglesia.
El retablo mayor es barroco (s.XVII hasta mediados del XVIII), y además de la imagen de la Asunción, Nuestra Señora de los Ángeles, a quién está dedicada nuestra iglesia, podemos ver las tallas de San Ildefonso, San Atilano, San Roque y San Antón, y arriba un crucifijo de la época.
En un altar lateral sencillo, hay una imagen de Santa Ana con la Virgen niña, es una talla del s.XVI, pero está vestida. Es la que llamamos Nuestra Señora del Rosario, a quién dedicamos un ofertorio. Dentro de la parroquia, hay que destacar una cruz de plata moderna, que se ha montado sobre un pie que corresponde a otra del siglo XVII. El Retablo de las Ánimas, muy deteriorado tiene también gran valor.
Después de esta pequeña descripción podemos situar la construcción de nuestra iglesia entre los últimos años del siglo XII y la primera década del XIII. Ha tenido añadidos posteriores, el bautisterio y la sacristía, posiblemente del siglo XVI. Antiguamente la fachada de la entrada era casi recta como lo atestiguan los canecillos en la sacristía. No existía el portal. La puerta de entrada usual a la iglesia ha sido anteriormente la de la sacristía al juzgar el desgaste de la piedra solera, piedra que no guarda el nivel, pués está levantada respecto al de la nave. Además hay otra hornacina sobre esta puerta.
La ermita está ubicada en el centro, en el medio del casco urbano. Se trata de un templo de proporciones exageradas conocido por el lugar que ocupa en el medio de la villa, como de Mediavilla.
Una sugestiva leyenda rodea la construcción del templo. Dicen que en la Cruz Zamora se apareció una Virgen a dos pastores. Como el lugar estaba apartado del pueblo, se decidió construir una ermita más cerca del casco urbano. Se temía que fuera desvalijada si se construía en el alto, pués por allí pasaba el camino de Zamora a Fermoselle. Una vez terminada se colocó la imagen en su interior y el templo se derrumbó. Se levantó nuevamente, y al colocar otra vez la imagen, se repitió el desastre. Ese año la cosecha de panes se estropeó por el granizo. La historia se repitió durante siete años. Se dice que sucedió ésto por no construir la ermita en el lugar de la aparición. Pasado este tiempo se decidió construir un nuevo templo en el centro del pueblo, y es él que conocemos. Durante siete años la cosecha fue desastrosa y la gente decía: "ya se apedrearon los panes".
Otros dan una segunda versión. Se decidió construirla dentro del pueblo por la lejanía del lugar de aparición, y al poner la imagen dentro, como no era donde había aparecido, se cayó y estuvo siete años caída, pasados los cuales se volvió a construir y ya no se volvió a caer.
Sobre la ventana del astial hay una fecha inscrita: 1859, ¿puede que en ese año se edificase definitivamente? Se atribuye también la talla de la columna de la tribuna a Tomás Ferrero.
En casi todos los pueblos sayagueses existe este tipo de fuente, unas más modernas que otras. En Villamor de Cadozos existen dos en forma de bóveda, cómo estuviera en un principio la nuestra. Está claro que la formación de un pueblo está ligada a estas fuentes. ¿Y porqué llamarla de Concejo, sinónimo de municipio? ¿No sería allí donde en principio se reunían los notables del lugar antes de tener iglesia y campana que los reuniese? ¿Era la única fuente de agua potable?
Al occidente de Sayago existía una proliferación de ferias anuales o semestrales que corresponden con las fiestas de los pueblos. Hay un breve artículo del siglo XVIII, una circular remitida en septiembre de 1786 desde la Dirección General de Rentas solicitando información sobre las ferias y mercados de la provincia de Zamora. En el partido de Sayago cita: Argañín el 24 de agosto, Fariza el 25 de marzo, Fermoselle del 1 al 4 de septiembre, Gamones el 25 de abril, Muga el 15 de enero y el 19 de septiembre, Villamor de la Ladre el 8 de septiembre y Villamor de Cadozos el 11 de Junio y el 15 de agosto.
Hoy, todas estas ferias y otras que se generaron después como el veinte o el primero perviven en el recuerdo y han ido desapareciendo poco a poco.
Antiguamente también se hacían los ofertorios para los difuntos, los familiares ofrecían velas, corras, blandones a los difuntos en la losa del templo que guardaba sus antepasados, hoy sólo las mujeres ponen velas ante el altar. También lo hacía la Cofradía de las Ánimas por los difuntos en general. Había una procesión llamada Dumve (dum veneris) o de las "cinco estaciones" que pasaba delante del cementerio, las mujeres mantienen encedidas velas durante la octava de los difuntos y también en su novena y a lo largo del año.
El culto al árbol es de ascendencia de los ligures, pueblo anterior en siglos a los celtas. Ese culto llega a nosotros a través de distintas culturas. Los celtas llamaron al roble "carballo". El mismo nombre de druida significaba "el que vivió en el árbol". Los ritos celtas se mezclan con los ritos cristianos después de la muerte de Viriato y de la anexión de Lusitania al Imperio Romano. Los seguidores de san Pedro quieren cambiar todo lo que es anterior y Roma adapta todo aquello que persigue a sus formas, adapta las viejas religiones al cristianismo. De esta manera el pueblo gana y sigue perpetuando, de forma encubierta sus viejas creencias, aunque haya tenido que cambiarle el nombre a sus dioses y a los lugares donde le daba culto.
En el cristianismo la Virgen aparecerá también sobre un roble, encina o carrasco. Esto demuestra la importancia del lugar como centro de culto, algo que no se podía dejar a un lado. Se conservan árboles junto a las iglesias, negrillos, moreras. El roble perdió su significado, pero quedó en la toponimia. La iglesia mimó y protegió los árboles dotándolos de cercas y de asientos de piedra para que el pueblo no se apartara de ellos. En algunos casos llegó a tener el roble significado de justicia, recordemos él de Guernica. Nuestro ya extinto negrillo, que conocimos hace pocos años, estaba dentro del cabildo y cabildo es la reunión de los habitantes del lugar al toque reiterado de tres campanadas seguidas.
Sorprendente es que el seis de mayo, día de San Juan, el pueblo va en procesión a la Cruz Zamora, donde hay una cruz como único recuerdo. En ese lugar, además de bendecir los panes contra cualquier desastre, también se reza a la Virgen de Gracia, mirando hacia la ermita de Villamor de Cadozos; después se vuelve uno hacia el Castillo de Fariza, y se hace otro tanto. Hay que rezarle a las tres vírgenes hermanas, de las que la de Mediavilla es la hermana menor. Si miramos sobre un mapa la disposición de las tres ermitas y trazamos una línea recta entre Gracia y el Castillo, vemos que la de Mediavilla forma el tercer vértice de un triángulo, cuya altura corta casi a la mitad la línea que une las dos otras ermitas. En la base de la cruz está marcada la figura, ¿tendrá esto algún significado?
Antiguamente se celebraba un gran baile para la mocedad, hoy sólo queda el convite del Ayuntamiento a vino, cacahuetes y rosquillas.
En este censo se dice textualmente: "Lugar declaran ser una perroquia e hauer setenta vecinos e sus oficios ser labrar e criar algunos ganados, e ser tierra áspera do no se coxe sino centeno". Sin embargo, veinte años más tarde en 1591 ya aparecen 101 vecinos y un clérigo, siendo este número él que señala la estabilización de la población hasta bien entrado este siglo; así, en 1850, es ése el número que se da, y en el censo eclesiástico de 1883 son 108 vecinos y 400 almas, su apogeo demográfico.
Dentro de este siglo XX, las vicisitudes son las mismas que ha seguido la población de la comarca, emigración a América a principios de siglo, la gripe del año 18, el proceso de cambio de la sociedad española después de la guerra civil, emigración interior principalmente y un envejecimiento lento, pero irreversible, nos ha llevado hasta un censo del año 1970 en él que aparecen solamente 216 habitantes. Hoy quedan menos aún, no llegan al centenar.
"En el año 1827 en virtud de las diligencias practicadas por mi el infrascrito párroco y con licencia del Illmo S.D. Tomás de la Yglesia y España los vecinos de este pueblo compraron una cruz de plata que costó cuatro mil y seiscientos ochenta y seis rs.pª razón de facer a la fábrica de esta yglesia de las alajas q´pª contribución en el año 1810 sacaron de la yglesia...los cuales componían igual cantidad. Y debe añadirse a las alajas de plata un cáliz sobredorado de peso de veinte y siete onzas que costó mil trescientos ochenta y tres reales y es donación hecha a esta yglesia de Villamor de la Ladre por la capellanía de los Stos Cosme y Damián con su patena y cuchara".
En Villamor cuando se necesitaba dinero para comprar algo para la iglesia, se vendía terreno. Así, por ejemplo, la cortina llamada "el Campano" (cerca del camino la Muga) fue vendida para adquirir una campana. ¿Porqué se llama "la Capilla" una cortina al camino Luelmo?
Desde el final del Callejo estrecho daban fitas de terreno a los matrimonios a finales de siglo, es decir que anteriormente no existían paredes. Lo mismo ocurrió con las fincas que hay a Fuente Carballo, donde sólo se cogió el mejor terreno al ver la franja de cortinas que tenemos desde la llagona hasta el camino Bermillo. Cuando se instaló la luz eléctrica en Villamor se vendió una fita al pozo Ayuso, hoy es un huerto, posesión de Laude Pascual.
En Luelmo el teso Santo está a 819 metros. Se encuentra en la calzada romana Ledesma, Almeida, Luelmo, Fonfría, Astorga. En su cima hubo una ermita dedicada a San Gregorio. Hace más de cien años se llevó el Santo a la ermita de Santa Catalina. Se bajaron también más Santos, como San Diocleciano, del que dicen que es santo portugués que mandaba cortar cabezas. Cosa rara para ser santo, quizá sea la devoción a algún emperador, o porqué no a Santiago Matamoros. Todas las tierras que rodean el teso se llaman "la tierra del ermitaño". Hay un escrito en la piedra sobre el arco de la entrada de Santa catalina, pero es ininteligible, dicen que esa piedra fue también bajada del teso...
Gracias a Paco por su interés sincero en Sayago.
¡ VIVA VILLAMOR !