Especificidad de Melilla en el Contexto Internacional, especialmente en la relación española con Marruecos.
"Hay que tomar como punto de partida que la realidad hoy en día de los territorios de Ceuta y Melilla es compleja y evolutiva. Existe una preocupación sobre el futuro económico de ambas ciudades, ya que sus entornos de referencia están evolucionando aceleradamente.
Para conocer por tanto dicha realidad necesitamos de los fenómenos internacionales. Cualquier estudio socio-económico se extendería a las magnitudes clásicas de la economía, el comercio y otros factores del entorno económico, sin embargo el caso de Melilla y Ceuta tiene una perspectiva adicional y es la cuestión sobre la situación política internacional
Melilla y su entorno. Aspectos Internacionales
Es claro que Melilla goza de una marcada singularidad en el contexto del territorio español, derivada tanto de la historia como de la geografía, y que esas condiciones específicas tienen una importante dimensión internacional: ésta se refiere no sólo a la relación con el Reino de Marruecos con el que limita en gran parte de sus fronteras, sino también a las condiciones de vinculación con las entidades supranacionales a las que España está ligada, como son la Unión Europea, la Alianza Atlántica y la Unión Europea Occidental.
Por ello los elementos de base para el análisis de la problemática internacional relativa a Melilla podrían relacionar como sigue:
a) Por un lado el carácter de parte integrante del territorio español.
b) Por otro la relación con el Reino Alauita.
c) Y por último las peculiaridades en relación a la vinculación española con las entidades supranacionales.
Respecto del territorio español:
En lo relativo al carácter de parte integrante del Estado Español, con cabe discusión alguna ya que no se concibe hoy en día una modificación constitucional que afecte a la unidad e integridad del territorio del Estado. Por tanto, si planteamos la cuestión de si Ceuta y Melilla van a pertenecer bajo soberanía española, la respuesta es clara y afirmativa.
Relación con Marruecos:
En cuanto a la relación con el Reino de Marruecos, asistimos reiteradamente a una reivindicación por parte de este país sobre los territorios de Melilla y Ceuta, cuya soberanía española no reconoce y considera que no constituyen sino una merma de su propia integridad.
Vamos a analizar un breve antecedente histórico de esta reivindicación. Ya en el siglo III el territorio norteafricano era un provincia de la España Romana que llevó el nombre de <<nova Hispania Ulterior Tingitana>>. Más tarde, Tánger fue capital de la provincia ducal hispano-visigótica de África. Después de la Reconquista, Ceuta volvió a ser española en 1.415 y Melilla en 1.497. La soberanía española sobre Ceuta y Melilla, y el carácter hispano de éstas, es anterior al nacimiento de Marruecos como estado.
En diversos Acuerdos Internacionales la soberanía española de estos territorios ha sido reconocida por las diferentes autoridades marroquíes a lo largo de los siglos XVIII y XIX, y éstos a su vez han sido internacionalmente reconocidos por la declaración Franco-Británica del 8 de abril de 1.904, por la Convención Franco-Española del 3 de octubre de 1.904 y por el tratado de Fez (Protectorado).
Sin embargo, y a pesar de todo esto, las discusiones con Marruecos sobre Ceuta y Melilla, y las islas adyacentes tienen una larga historia. La primera confrontación moderna hispano-marroquí por ambas ciudades se produjo en 1.961 con motivo de la retirada de las tropas extranjeras de Marruecos. España y Francia habían logrado imponer al sultán Mohamed V, en las negociaciones que precedieron a la emancipación de 1.956, que se admitiese la permanencia en suelo marroquí de importantes contingentes de tropas de los dos países. España aguantó hasta agosto de 1.961, fecha en la que retiró de Ceuta y Melilla la última bandera de la legión que quedaba en Marruecos, siguiendo el ejemplo francés.
Posteriormente al rey Hassán II le preocupó más la aparición de un régimen revolucionario en Argelia, por la influencia que pudiera tener sobre el Nacionalismo marroquí. Prueba de ello es que el 6 de julio de 1.963, tuvo lugar un encuentro entre el General Franco y el rey Hassán II, cuyas conclusiones principales (recogidas en el famosos "Espíritu de Barajas") no reflejaban sino la postergación por parte del monarca marroquí de sus reivindicaciones territoriales sobre Melilla y Ceuta con lo que pretendía así aliviar sus tensiones con España.
Aún así la cuestión de Ceuta y Melilla fue pospuesta, pero no olvidada ya que se utilizó como medio de presión para resolver las cuestiones del Ifni (1.969) y del Sáhara Occidental (que culminaría en 1.975 con la Marcha Verde).
En 1.982 Marruecos presentó oficialmente ante distintos Organismos Internacionales (La Liga Arabe, La Conferencia Islámica y la O.U.A.) la reivindicación de Ceuta y Melilla. Incluso en el contexto de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Marruecos ha mencionado este tema (y la última hace apenas dos años, en la 49ª sesión) cuando el Primer Ministro planteó el asunto de la "descolonización de Ceuta y Melilla". El Gobierno Español contestó ante dicha Asamblea que ambas ciudades son territorios españoles representados en el Parlamento Nacional en las mismas condiciones que el resto de sus compatriotas. A pesar de las reivindicaciones, Marruecos nunca ha iniciado el procedimiento formal para una supuesta "descolonización de Melilla", en función de la resolución 1514 (XV) del 14 de diciembre de 1.960 de Naciones Unidas, porque España no había incluido estas dos ciudades (cosa que si hizo con Ifni y el Sahara Occidental) así como Gran Bretaña con Gibraltar) en la lista de territorios no autónomos del Consejo de Fideicomisos, manteniéndose así que ambas son parte integrante del territorio español.
En realidad el interés de Marruecos por estos territorios se basa más en su posible utilización como medida de presión o como baza negociadora en sus múltiples relaciones de pesca, comercio, inmigración, etc. con España y con la UE. Además la ONU y la OUA se preocupan hoy más de problemas de pacificación o integración de África que de supuestas "colonizaciones".
En la actualidad se asiste, no obstante, a un fenómeno irreversible de avance poblacional, aspecto que podría facilitar algún día la calificación de las ciudades como un hecho colonial, a la vez que haría posible una determinada mayoría política. Este avance (población de origen marroquí) se produce bajo la titularidad de DNI (Documento Nacional de Identidad) y la plena consideración de nacionales españoles.
Paralelamente a esto, el desarrollo institucional ha estado detenido mucho tiempo. En su día se perdió la oportunidad de aprovechar la situación natural de su integración en Andalucía. Hoy por fin (aunque con muchas peculiaridades), existe un Estatuto de Autonomía (Ley Orgánica 2/1995 de 13 de marzo, BOE 14 de marzo), lo que les otorga la plena consideración de ambos enclaves como Ciudades Autónomas.
Toda esta indefinición ha explicado las vacilaciones en el terreno económico. No se puede ignorar que el futuro económico de cualquier territorio está vinculado a ese entorno, por tanto la dependencia natural del espacio interior es innegable. Es la raya fronteriza, la que altera la integración territorial, que abriría un desarrollo económico natural.
Esta realidad impulsa a la búsqueda de una situación estable de futuro, que evite la decadencia económica. Se han discutido varias tesis al respecto:
Conclusiones
En este sentido la Ciudad de Melilla, enlace de dos continentes, se alza como puerta natural de salida de Europa y entrada a África. Y ésta particular situación geográfica le viene otorgando, desde siempre, una importancia vital. Melilla puede y debe por ello, convertirse en un enclave imprescindible, como base de aprovisionamiento, punto de reunión y contacto, centro comercial y financiero, verdadera puerta de África y puente con Europa.
De forma ininterrumpida desde su incorporación a la Corona de Castilla en 1.947, y gracias a la pluralidad cultural de su población, ha sido un ejemplo de tolerancia; un pequeño territorio donde conviven cuatro religiones, cuatro etnias en perfecta armonía: Cristianos, Musulmanes, Judíos e Hindúes, comparten poco más de doce kilómetros cuadrados de territorio español, bañados por el Mediterráneo en el Norte de África. Además de éstos pueblos, ya pasaron por ella Fenicios, Griegos, Cartagineses, Romanos, Bizantinos, Vándalos y Árabes. Y ha sido este constante ir y venir de pueblos lo que la ha dotado de una personalidad propia y peculiar, donde se demuestra que en la unión de las culturas están las mejores oportunidades.
Por todo ello, tiene que servir de punto de referencia en el largo camino iniciado en el entorno de Mediterráneo, basado en la consecución de un mayor entendimiento gracias a la convivencia y al desarrollo de programas conjuntos. En este entorno en el que ha de desenvolverse, ha de encontrar su opción económica , tomando como base este carácter de puente entre la Unión Europea y el Magreb, por su condición de Ciudad Española, Europea, Mediterránea y enclavada en el Norte de África."
Fragmento del libro "Estatuto de Autonomía y Régimen fiscal de Melilla".
Capítulo 7: "Especificidad de Melilla en el contexto Internacional".
Personalmente, me parece que describe la situación de las ciudades de Melilla y de Ceuta con una gran perfección (aunque quizas faltaría completarlo con alguna cosa más), es por ello por lo que he querido compartir este fragmento de un libro escrito con las ponencias de varios cursos realizados en la Universidad de Verano del Mediterraneo, patrocinados y organizados por la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma de Melilla y la Universidad de Granada.