Las pinturas rupestres
(Extracto de la GUÍA DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO MUNICIPAL " CAYETANO DE MERGELINA ". Texto de Liborio Ruiz Molina.)

Arte rupestre prehistórico.

El Monte Arabí, situado al NO de la ciudad de Yecla, muestra dos manifestaciones "artísticas" de primer orden: las pinturas rupestres de Cantos de Visera , la Cueva del Mediodía, y las insculturas del barranco de los Muertos y Arabilejo. La primera, es quizás más conocida en el ámbito general. Sin embargo, las cazoletas y petroglifos constituyen un ejemplo poco común en el ámbito peninsular, siempre contando con la salvedad de la Comunidad de Galicia donde el fenómeno es muy desarrollado. Ambos aspectos, junto al poblado del Arabilejo, dan al Arabí un valor excepcional para la Prehistoria, más allá de las fronteras regionales.

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Pínturas rupestres del Monte Arabí.

Desde principios de nuestro siglo, las pinturas rupestres han sido objeto de una profunda investigación. Su descubridor fue Juan Zuazo Palacios allá por el año 1912. Tres años después Breuil, con la colaboración de Burkitt, tras visitar el lugar, publicaba un estudio sobre los abrigos pintados del Monte Arabí, estableciendo unas primeras consideraciones cronológicas, que situaban Cantos de Visera en el Paleolítico Final, y el abrigo del Mediodía en el Mesolítico. Por la misma fecha, J. Cabré fotografiaba y dibujaba las pinturas, y variaba las apreciaciones de Breuil señalando Cantos de Visera entre el Paleolítico Final y el Mesolítico o Epipaleolítico, bajando la cronología en el Abrigo del Mediodía al Neolítico. Las conclusiones de Cabré fueron asumidas por prestigiosos prehistoriadores como Obermaier, Bosch Gimpera y Pericot, añadiendo a éstas, las analogías existentes entre las pinturas levantinas y las franco-cantábricas.

La idea del sincronismo cronológico entre ambas áreas fue puesta en tela de juicio con las aportaciones de Hemández Pacheco, Beltrán, Jordá, Ripoll y Mauro Hemández. Producto de ellas, se ha establecido para las pinturas levantinas cinco fases en función a los estilos pictóricos, que aplicadas a las pinturas del Monte Arabí quedan como siguen:

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Arte Paleolítico.

No existen representaciones adscritas a esta fase que sean asociables a las pinturas franco-cantábricas.

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Arte Lineal Geométrico.

Establecido por Fortea a partir del Nivel 11 de la Cueva de Cocina, Dos Aguas (Valencia), con el conjunto de plaquetas grabadas. Cantos de la Visera II muestra esta fase con las retículas infrapuestas sobre la cabeza del ciervo, las situadas entre el toro y el ciervo, y los motivos geométricos de la parte trasera del toro-ciervo. Cronología: finales del VI, principio del V milenio a.C.

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Arte Macroesquemático.

Se caracteriza por las representaciones de antropomorfos de gran tamaño y motivos geométricos en los que predominan los serpentiforin es en posición vertical. En Cantos de Visera II existen superpuestas a las figuras naturalistas, manchas de color rojo, que según Mauro Hernández, deben adscribirse a este momento. Cronología: siglos centrales del V milenio a.C. (Neolítico Cardial).

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Arte Levantino.

Caracterizado por representaciones antropomorfas y algunas ciertamente esquematizadas, como la cigüeña, y la transformación de animales como por ejemplo el ciervo en toro en Cantos de Visera II. El panel pictórico de Cantos de Visera I es representativo de esta fase. Cronología: finales del V y principios del IV milenio a.C.

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Arte Esquemático.

Ultima fase del arte rupestre en el área levantina. Se presenta en Cantos de Visera II, y es exclusivo del Abrigo del Mediodía. Acosta apunta en ellas ciertas influencias orientales sobre elementos autóctonos como origen del esquematismo. Los motivos representados son muy variados: figuras humanas (cruciformes en T y en Y), representaciones de animales, (predominando los cuadrúpedos), motivos geométricos, y elementos de carácter religioso (idolillos oculados).

Los paralelos con las representaciones decorativas en cerámicas han servido para establecer la cronología de esta fase durante el III y el II milenio a. C. (Neolítico - Edad del Bronce).

¿Qué valor real tienen las pinturas rupestres del Monte Arabí? Además de ser la manifestación más antigua del hombre en nuestro término municipal, y del propio valor documental en cuanto muestra de la fauna prehistórica, lo que nos puede dar datos climatológicos, de la flora y vegetación asociada a esta fauna; en definitiva, al conocimiento del biotopo del Arabí desde finales del VI milenio a. C.; las pinturas muestran dos aspectos de mayor interés si cabe:

En primer lugar, significan un termómetro cronológico, sirviéndonos como referencia precisa para el resto del conjunto arqueológico: cazoletas, Arabilejo, Barranco de los Muertos, etc.; y en segundo lugar, partiendo del supuesto de que los ejecutores de los paneles pictóricos forman parte de una sociedad primitiva, donde la religión, sociedad y economía son un todo, vemos en las pinturas un carácter mágico o religioso, si se quiere, resultado de motivaciones ideológicas y conceptuales integradas en el mismo espacio físico donde se realizaron. Las pinturas deben obedecer a una funcionalidad relacionada con la idea de pervivencia del grupo, expresada a través o por medio del código pictórico. A este código suponemos que tendrían acceso uno o muy pocos elementos del grupo, por lo que podríamos vislumbrar un primer esquema de la estructura social ciertamente simple: elementos pasivos mantenidos por una mayoría activa desde el punto de vista de la producción, siempre en función, como ya se apuntaba, de la necesidad de pervivencia del colectivo.

(Extracto de la GUÍA DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO MUNICIPAL " CAYETANO DE MERGELINA ". Texto de Liborio Ruiz Molina.)

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